Al llegar el verano a España más allá de disfrutar del sol y la playa,…
¿Qué son las úlceras por presión?
Según la European Pressure Ulcer Advisory Panel (EPUAP), las úlceras por presión son lesiones en la piel y el tejido subyacente provocadas por una presión prolongada o fricción en una zona del cuerpo. Esta presión reduce la circulación sanguínea, lo que impide que los tejidos reciban suficiente oxígeno y nutrientes, causando necrosis (muerte celular).
Las áreas más afectadas en personas en silla de ruedas suelen ser:
- Zona del sacro y cóccix.
- Glúteos y parte posterior de los muslos.
- Talones y omóplatos, si se permanece mucho tiempo en la misma posición.
Estas lesiones pueden desarrollarse en pocas horas si no se toman medidas preventivas adecuadas.
Factores de riesgo en usuarios de silla de ruedas
No todas las personas desarrollan úlceras por presión con la misma facilidad. Los principales factores de riesgo incluyen:
- Inmovilidad prolongada: falta de cambios posturales regulares.
- Humedad y sudoración: aumentan la fricción y debilitan la piel.
- Desnutrición o deshidratación: la piel pierde elasticidad y capacidad de regeneración.
- Falta de sensibilidad: personas con lesiones medulares o neuropatías no perciben la presión.
- Sillas o cojines inadecuados: materiales duros o superficies irregulares que generan puntos de presión.
Identificar estos factores es esencial para diseñar una estrategia de prevención efectiva.
Cómo prevenir las úlceras por presión en silla de ruedas
La prevención combina buenas prácticas posturales, uso de cojines adecuados y revisión periódica de la piel. A continuación, se detallan las recomendaciones más importantes.
Cambiar de postura con frecuencia
La OMS recomienda realizar alivios de presión cada 15-30 minutos. Esto puede lograrse mediante pequeños movimientos del cuerpo, inclinaciones o levantamientos parciales.
- Inclinarse hacia un lado durante 30 segundos y luego al otro.
- Utilizar apoyabrazos para hacer elevaciones breves si la fuerza lo permite.
- En usuarios con poca movilidad, un cuidador puede ayudar a reposicionar la pelvis y las piernas.
Estos movimientos mejoran la circulación y reducen la presión en las zonas vulnerables.
Elegir un cojín antiescaras adecuado
El cojín es una pieza fundamental. Debe adaptarse al cuerpo y distribuir la presión de forma uniforme. Existen varios tipos de cojines antiescaras:
- Espuma viscoelástica: se adapta a la forma del cuerpo y proporciona comodidad. Ideal para uso moderado.
- Gel o líquido: ayudan a mantener una temperatura estable y reducen la fricción. Recomendados para usuarios con riesgo medio.
- De aire (neumáticos): ajustables mediante celdas de aire interconectadas. Son los más eficaces para prevenir úlceras graves.
- Combinados: integran espuma y aire o gel para mayor confort y estabilidad.
El cojín debe revisarse regularmente, ya que con el uso puede deformarse o perder eficacia. También debe colocarse correctamente sobre el asiento, evitando arrugas o pliegues en la funda.
Mantener la higiene y la piel seca
La humedad debilita la barrera cutánea, por lo que es vital mantener la piel limpia y seca. Se recomienda:
- Realizar la higiene diaria con jabones suaves y agua tibia.
- Secar sin frotar, utilizando toallas absorbentes.
- Aplicar cremas hidratantes sin alcohol ni perfumes.
- Evitar el uso prolongado de ropa o pañales húmedos.
Las cremas barrera con óxido de zinc o ácidos grasos hiperoxigenados ayudan a proteger la piel en zonas de fricción o sudoración.
Revisar la piel todos los días
Una revisión diaria permite detectar a tiempo cualquier enrojecimiento o cambio de textura. Las úlceras comienzan como una simple mancha rojiza que no desaparece al presionar.
- Inspecciona glúteos, muslos, talones y espalda baja.
- Usa un espejo o pide ayuda a un cuidador si no puedes ver ciertas zonas.
- Si notas una zona caliente o con picor, cambia de posición y alivia la presión inmediatamente.
Cuidar la alimentación e hidratación
La nutrición adecuada es clave para mantener la piel sana. Se recomienda una dieta equilibrada rica en proteínas, vitaminas A, C y E, zinc y omega-3. Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día mejora la elasticidad y resistencia de la piel.
Las personas con bajo peso o desnutrición tienen mayor riesgo de desarrollar úlceras, según la Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE).
Ajustar correctamente la silla de ruedas
La silla debe adaptarse a las medidas del usuario para evitar puntos de presión. Factores importantes:
- Altura y anchura del asiento: debe permitir una ligera separación entre los muslos y los reposabrazos.
- Apoyo lumbar y respaldo ergonómico: favorecen la postura correcta y evitan hundimientos.
- Reposapiés regulables: ayudan a distribuir el peso de forma equilibrada.
Un mal ajuste del asiento o del cojín puede concentrar la presión en un solo punto, aumentando el riesgo de lesión.
Cuándo acudir al médico o fisioterapeuta
Ante los primeros signos de enrojecimiento persistente o dolor localizado, se debe consultar con un profesional sanitario. Un fisioterapeuta o enfermero especializado puede:
- Evaluar el riesgo de úlceras mediante escalas como Braden o Norton.
- Recomendar ejercicios de movilidad y técnicas de alivio de presión.
- Aconsejar sobre el tipo de cojín o accesorios más adecuados.
Si ya existe una úlcera, el tratamiento debe comenzar cuanto antes para evitar infecciones o complicaciones.
Tecnología y ayudas complementarias

Hoy en día, existen innovaciones que facilitan la prevención de úlceras en usuarios de silla de ruedas:
- Sensores de presión: avisan cuando el usuario ha estado demasiado tiempo en una posición fija.
- Cojines inteligentes: ajustan automáticamente el aire en función de la postura.
- Telas transpirables y antideslizantes: reducen el calor y la fricción.
Estos dispositivos, combinados con una buena rutina de cuidados, ofrecen un apoyo adicional para prevenir lesiones.
Evitar las úlceras por presión en usuarios de silla de ruedas requiere constancia y atención diaria. Con el cojín adecuado, cambios de postura frecuentes, higiene correcta y una buena alimentación, es posible mantener la piel sana y prevenir complicaciones graves.
Recuerda: la mejor estrategia es la prevención. Consultar con un especialista en rehabilitación o un técnico ortopédico puede marcar la diferencia entre una vida cómoda y una llena de molestias evitables. Cuidar la piel es cuidar la salud y la independencia.





