Análisis de las elecciones en República Checa en 2023

Análisis de las elecciones en República Checa en 2023

Las elecciones presidenciales en República Checa culminaron el 28 de enero tras dos intensas rondas electorales que mantuvieron al país en vilo. Finalmente, el exmilitar Petr Pavel se impuso por amplio margen al controvertido empresario y exprimer ministro Andrej Babis.

Este reñido proceso electoral no solo definió al sucesor de Milos Zeman, también puso sobre la mesa las profundas divisiones de la sociedad checa en temas clave. La pugna entre Pavel y Babis representó dos visiones antagónicas sobre el futuro del país.

Un pequeño análisis de las elecciones en República Checa en 2023

¿Cómo llegaron estos dos candidatos tan distintos a la recta final? ¿Por qué resultó tan ajustada la primera vuelta y luego Pavel se impuso con comodidad? ¿Qué representa cada uno para los bandos enfrentados de la política checa? ¿Cuáles son los desafíos que enfrentará el nuevo presidente?

En este análisis repasaremos en detalle el desarrollo de las dos rondas electorales, los perfiles y propuestas de Pavel y Babis, la geografía del voto y lo que podemos esperar de la nueva era política que se abre en República Checa.

Una primera vuelta muy reñida

La primera vuelta de las elecciones presidenciales checas se llevó a cabo los días 13 y 14 de enero con la participación de 8 candidatos. Ninguno logró obtener más del 50% de los votos necesarios para evitar una segunda vuelta, por lo que los dos aspirantes más votados pasaron a la ronda definitoria.

Estos fueron Petr Pavel, un general retirado y exfuncionario de la OTAN, con un 35,4% de los votos; y el empresario Andrej Babis, ex primer ministro del país, con un 34,9% de los sufragios. La ventaja de Pavel fue tan solo de 22.000 votos sobre su rival más cercano.

La politóloga Danuse Nerudová quedó en un cercano tercer lugar con el 13,9%, lo que anticipaba que sus votantes serían claves en la segunda vuelta.

Babis, un candidato controversial

Andrej Babis llegó a estas elecciones presidenciales como una figura polémica dentro de la política checa. Dueño de un conglomerado empresarial que incluye medios de comunicación, Babis ejerció como primer ministro de 2017 a 2021.

Durante su gestión fue acusado de conflicto de intereses por mezclar sus negocios con la política. También enfrenta cargos penales por presunto fraude de subvenciones europeas.

Pese a esto, su discurso populista y cercanía con las clases rurales y menos favorecidas le granjearon un fuerte apoyo electoral, especialmente en las regiones del noroeste y noreste checo.

Babis abogaba por mantener una posición neutral ante el conflicto en Ucrania y se oponía al matrimonio igualitario. Representaba una visión euroescéptica y una relación más distante con la OTAN.

Pavel, de militar a aspirante presidencial novato

Por su parte, Petr Pavel llegó como un novato en política checa, luego de una extensa carrera militar que lo llevó a altos cargos nacionales e internacionales.

Fue Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas checas y ocupó la presidencia del Comité Militar de la OTAN entre 2015 y 2018. Sus credenciales pro-occidentales eran sólidas.

Con 61 años, Pavel se presentaba como un candidato democrático, moderadamente conservador. Defendía los valores europeos de Chequia y una relación cercana con la UE y la Alianza Atlántica.

Apoyaba decididamente a Ucrania ante la invasión rusa y abogaba por los derechos de la comunidad LGBTQ+, incluyendo el matrimonio igualitario. En muchos sentidos, representaba la antítesis de Babis.

Una clara victoria para Pavel en la segunda vuelta

La segunda ronda electoral del 27 y 28 de enero definió sin ambigüedades al sucesor de Zeman. Petr Pavel se impuso con el 58,3% de los votos sobre el 41,7% de Babis. La ventaja superó el millón de sufragios.

El apoyo de la tercera candidata Danuse Nerudová parece haber inclinado la balanza a favor de Pavel. También aprovechó el desgaste de la figura controversial de Babis tras años en el poder.

La elección presidencial consagró la división del mapa electoral checo. Pavel arrasó en Praga y Brno, las ciudades más cosmopolitas, así como en Bohemia Central y Moravia Meridional.

Babis retuvo sus feudos tradicionales en el noroeste y noreste checo, donde prevalecen el conservadurismo social y los bolsones de pobreza. Pero no fue suficiente.

Retos del nuevo presidente checo

Petr Pavel asumió la presidencia de Chequia el pasado 9 de marzo con el desafío de reunificar un país profundamente polarizado y dividido.

Ahora deberá tender puentes entre la progresista Praga y las regiones post-industriales que siguen apoyando a Babis. También le corresponderá manejar temas espinosos como la crisis energética, la guerra en Ucrania y la crisis de refugiados.

El nuevo presidente checo se ha trazado como prioridad reconectar a los ciudadanos con los valores democráticos y el respeto mutuo. Solo así vislumbra la posibilidad de sanar las brechas sociales.

Chequia ingresará en una nueva era con un liderazgo pro-Europa, pro-OTAN y pro-Ucrania. Pero la oposición de Babis y sus seguidores seguirá siendo un factor de peso en la política checa.

Un presidente sin mayoría parlamentaria

Si bien Petr Pavel logró una contundente victoria presidencial, esto no implica que contará con vía libre en el plano político. El partido ANO de Andrej Babis sigue controlando la Cámara de Diputados checa, con 72 de los 200 escaños.

Esto significa que Pavel deberá convivir durante su mandato con un parlamento dominado por la formación de su rival electoral. Las próximas elecciones legislativas están recién programadas para 2025, por lo que no se avizoran cambios en la correlación de fuerzas durante los primeros años de su gobierno.

El nuevo presidente checo deberá desplegar sus habilidades de negociación y tender puentes con ANO si espera impulsar reformas de calado. De lo contrario, corre el riesgo de quedar atrapado en un marco legislativo adverso, dominado por la oposición babisista.

Las elecciones presidenciales en Chequia reflejaron la profunda polarización de una sociedad dividida entre una visión progresista europeísta y el conservadurismo euroescéptico.

La clara victoria de Petr Pavel sienta las bases para una nueva etapa en la política exterior y doméstica checa, pero no resuelve de forma automática las tensiones subyacentes. Uniendo al país en torno a valores democráticos compartidos será el principal desafío de Pavel al asumir la presidencia.